Pedro Luis Montagut
Una pregunta llama a una respuesta que por otro lado ya está contestada en la pregunta misma, lo que podríamos llamar las razones del por qué. ¿ Pero podríamos interrogar las razones del por qué del psicoanálisis?. No es lo que el psicoanálisis nos enseña. Las razones son aquello que cierra la aventura de lo desconocido y lo desconocido es lo que nos mueve, sin saber que nos mueve. Tal vez sea preferible decir desde el psicoanálisis, desde el psicoanálisis miramos lo que podríamos llamar “la encrucijada crisis – globalidad”; ¿y el sujeto?.
La propuesta es mirar a partir de un rodeo, rodeo arbitrario cuyos reparos están probablemente más ligados a mi inquietud que a la realidad de los hechos y por lo tanto lo que aquí presento es un punto de vista que quiero compartir con uds..
Cuando mencioné al sujeto me refería al sujeto del inconsciente, inconsciente estructurado como un lenguaje, que habla por sus formaciones, sujeto a la lógica del significante y que se revela en las discordias del discurso.
A este sujeto y en esta encrucijada, es que me refiero.
Pero quiero situar esta encrucijada de la crisis y la globalidad, partiendo de lo que llamaría un doble movimiento de la ciencia actual que iría de la computadora natural a la artificial, y de esta nuevamente a la natural.
La hipótesis es que en este doble movimiento, el sujeto del inconsciente, como sujeto deseante, está amenazado.
Con el progreso de la biología molecular, se pudo descubrir que aún los organismos más elementales, estaban constituidos por complejos sistemas de computación de datos y de ordenamiento de los mismos, no solamente en el reino animal sino también en el reino vegetal y aún se podría especular su existencia en el reino mineral; y que este sistema de computación interactuaba con el medio.
Podría llamarse a estos sistemas incluyendo al ser humano, el sistema más evolucionado, sistemas naturales de computación.
Como contrapartida se puede hablar de sistemas artificiales de computación, , cuando nos referimos a los sistemas de computación – ordenamiento de datos creados por el hombre. Y se puede marcar una diferencia: mientras que los sistemas artificiales desprecian al ruido, en tanto su ideal es: máximo de eficacia, velocidad y economía, y esto constituye un ideal de maximización del sistema, los sistemas naturales utilizan el ruido y a partir de él hacen constantes reprogramaciones. No están afectados por el tiempo en el sentido que estas reprogramaciones pueden demandar larguísimos períodos, que pueden llevar a caducar sistemas y generarse nuevos como formas de interacción con el medio, interacción mutuamente transformadora.
Y en algún momento la tragedia en lo viviente: una noción de existencia; y se hizo causa, causa para una explicación, y cómo podría explicarse lo inexplicable: el padecer, la vida muerte, sino por la mala o buena voluntad de los dioses, de algo puesto en un más allá donde anidara un saber que diera cuenta de lo imposible.
Y después fue la ciencia que explicó lo explicable, pero dejando ese más allá para un verdad imposible.
A partir de la ciencia la tragedia humana se redobló, porque minó la creencia en lo sobrenatural y a cambio ofreció el consuelo de la intrascendencia.
En su Tratado El método – La naturaleza de la naturaleza, Edgard Morin hace algunos comentaros iniciales acerca de la cibernética, destacando su originalidad:
1) concebir la comunicación en términos organizacionales;
2) unir comunicación y mandato informacional
Este modelo fue aplicado al ser vivo, fue considerado como una máquina mandada, controlada, gobernada por un programa inscripto en el A.D.N.; el dispositivo de los genes y el sistema neurocerebral de los organismos más desarrollados podían ser considerados ordenadores que computan información.
Decía Morin: “”De hecho la cibernética no se constituía en “la ciencia de la organización comunicacional”, sino en la ciencia del mandato por la información y ocultaba el poder escondido bajo el mandato”.
Así, el énfasis en la genética tendería a retener al ser humano en este –nivel máquina- controlado por un programa inscripto en el A.D.N.
Esto puede entenderse como el segundo movimiento de la ciencia computacional. A partir de los sistemas naturales de computación, abiertos al medio y marcados por su aprovechamiento del ruido del sistema y afectados interaccionalmente, la ciencia cibernética vuelve sobre el ser humano para imponer un sistema restringido de lenguaje binario, donde está privilegiado el ordenamiento por el mandato.
La primacía cerebral izquierda con hiperpregnancia de la figura en desmedro del fondo (cerebro derecho), tiende en el ejercicio de poder que esconde el mandato comunicacional y en beneficio del sistema operante, que a diferencia de los sistemas naturales que no tienen finalidad sino local, responde a una finalidad constituida por la voluntad de poder que se esconde detrás del mandato, tiende al sojuzgamiento del sujeto.
En este sentido es demostrativo el giro que ha dado la O.M.S. en la clasificación de las enfermedades psiquiátricas. Han desaparecido los diagnósticos que marcaban posicionamientos del sujeto: Histeria, Neurosis obsesiva, Perversión, y en su lugar se tipifican: perturbaciones; o sea, alteraciones de un funcionamiento que se reparará con la supresión farmacológica o de ingeniería genética; o se desechará la máquina.
Se elimina así una dramática a ser escuchada, no hay allí un sujeto del inconsciente que nos hable a través del síntoma, por esa discordia del discurso que sustenta el diálogo analítico.
De esta manera el sujeto quedaría condenado a su desaparición, por antieconómico y porque en tanto ruido atenta contra la maximización del sistema.
El sistema en la globalidad parecería estar empeñado en la coerción para la autoconservación de su estructura hiperproductiva de bienes y servicios, lo que hace a un sistema autorregulable y que coloca al sujeto en la posición de hiperconsumidor; sistema donde aún las alteraciones del funcionamiento de sus miembros genera nuevas formas de hiperproducción e hiperconsumo. Los miembros del sistema se habrían transformado en hiperconsumidores de bienes y servicios de salud.
A este sojuzgamiento del sujeto, tal vez podríamos pensarlo con el modelo de la bulimia-anorexia.
Frente a un modelo que coerciona a consumir indiscriminadamente, la alternativa podría ser:
Un polo de identificación imaginaria al objeto: come todo “es”,
pertenece al sistema;
un polo en el extremo opuesto, aferrado al sujeto: come nada “no es”; cae del sistema en la marginación, y aún en la muerte.
Comentarios (2)
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Publicado por webmaster | Abril 6, 2008 7:41 PM
Publicado el Abril 6, 2008 19:41
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Publicado por Donald | Abril 9, 2008 12:38 PM
Publicado el Abril 9, 2008 12:38