Entre conexiones……..
Una nueva manera de pensar, las dimensiones que se juegan en la relación terapéutica, aparece allí donde se tiene en consideración la dimensión inconsciente. Donde la esposa de Breuer señala a su marido, que hay algo más que el interés científico, en el tratamiento que esta ofreciendo a esa joven atractiva e inteligente.
Observar y reconocer sobre lo que sucede en la situación analítica y el tipo de relación que se establece, supuso el avance de la técnica en psicoanálisis dejando atrás otros procedimientos como la hipnosis. Aparece una vertiente afectiva, que fundamentalmente siempre estuvo, pero no era posible reconocerla como tal y sobre todo, la posibilidad de situar su influencia dentro del proceso.
Este hallazgo, resulta fundamental y queda de este modo, como fundamento. Cada vez que se inicia un tratamiento, la labor de averiguar cuales son las claves definitorias del vínculo es un eje principal, el lazo que se establece entre el paciente y analista. De ello y de otros factores va a depender la posibilidad de tratamiento.
Se abre la puerta a la narrativa y la historia de los sujetos, ellos despliegan y repiten sus modos de relación elaborados a lo largo de su vida. Se van incorporando nuevos objetos. Situados en un plano diferente a la razón o la consciencia.
Las dificultades, para moverse dentro de los lugares en los cuales va instando el paciente al analista, son referidas por Freud como muy comprometidas, sobre todo allá donde se despliega la cuestión del enamoramiento. Como responder o desde donde, en caso de que hubiera que hacerlo. Es uno de los retos, que más trabajo va a llevar en la formación del analista, va a llevar todo el tiempo que se ejerza como tal. Cada paciente tiene su historia y su fantasma. Es siempre el nuevo reto.
Tiempos antes de los desarrollos de la teoría psicoanalítica, pasan desapercibidos esos pequeños detalles que dan cuenta de la dimensión que excede a la consciencia. El analista, en su recorrido de formación va a ir descubriendo, en primer lugar, a través de su propia experiencia de análisis donde despliega su propio juego transferencial desde un lado, posteriormente desde el otro lado. Existir en las dos posiciones, posibilita una concepción y comprensión más global. Tener la dimensión de la trayectoria. Ser consciente, del tipo de relaciones que propone a los demás alguien que se postula como analista, es imprescindible.
Solamente desde la vivencia, de haber pasado y atravesado algunas experiencias constitutivas, es desde donde se habilitan las posibilidades de acompañar a otros en el transcurso, de otro modo aparece lo insostenible. Nos encontramos con las resistencias que defienden la homeostasis de lo no elaborado por parte del analista.
Varios son los factores, que se ponen en juego en el lazo afectivo, intenso, automático, inevitable y que reactualiza elemento significativos de la organización subjetiva del individuo. Freud plantea “ son nuevas ediciones, copias de tendencias y fantasmas que deben ser despertados y hechos conscientes por el progreso, y cuyo rasgo característico es reemplazar a una persona anteriormente conocida por la persona del analista”.
Dos de los factores marcan tendencias mayormente influyentes, por un lado, aquellos que se denominan de transferencia positiva, englobados el la dimensión amorosa y que suelen ser facilitadotes del trabajo analítico. Van permitiendo ahondar en el material que es desplegado por el paciente, este puede ir expresando más aspectos e ideas sobre su vida. Mientras, que por otro lado, estarían los del lado opuesto, los negativos, afectados de la agresividad hacia el objeto, que pese a ser indicadores del establecimiento de transferencia, pueden resultar sendos problemas para el avance del proceso.
Una observación cotidiana, sobre los fenómenos que acontecen en las relaciones entre personas, puede hacerse en cualquier ámbito donde se produzca interacción de las mismas, la dificultad radica en la descripción, posible explicación y manera de atribuir a lo sucedido. Desde el malentendido, hasta las formas más extremas de amor u odio.
La particularidad de cura analítica, viene dada por el proceso del desarrollo de su técnica y de su práctica, así mismo de los planos funcionales en el psiquismo humano que contempla. En referencia a un primer orden, esta la evolución del método desde la sugestión y la hipnosis, ambas dos, mediadas por fenómenos transferenciales. En ellas, no es reconocida (más bien a partir de sus efectos y fenómenos ) la operatividad como tal, del mecanismo donde la representación inconsciente, inadmisible en la preconsciencia, alcanza su expresión quedando asociada a otra representación de carácter neutro que si es admisible en el plano consciente.
Freud plantea esta analogía de desplazamiento, como la transferencia sobre el analista de esas representaciones inconscientes. Como el analista, es incluido en las series psíquicas que el paciente tiene ya formadas. Donde habitan los prototipos de las figuras parentales.
Dichas figuras investidas de manera ambivalente (ambivalencia que se reproducirá en la situación analítica) influido por la configuración pulsional del individuo en cuestión.
David Gimeno Lanuza.
Febrero 2007.